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COSTA RICA PURA VIDA !!!
San José no tiene absolutamente nada para ver, es una ciudad sin ningún interés cultural, sé que decir esto es mucho decir, ya que cualquier ciudad tiene algún tipo de interés, eso seguro y si tienes muchos días para viajar quizás merezca la pena dedicarle algún tiempo a la capital para intentar descubrir ese algo que cada lugar tiene a su manera. El caso es que con 15 días para ver el país, preferimos salir de la capital cuanto antes y al día siguiente de llegar después de desayunar ya estábamos camino de Tortuguero en la costa caribeña del país. Tortuguero es uno de los destinos fijos para cualquier viajero que visite el país. Es la pequeña amazonía de Centroamérica, obviamente es mucho más pequeña en extensión que la cuenca amazónica, pero en cuanto a biodiversidad los entendidos dicen que están bastante a la par. Hay dos formas de visitar Tortuguero, la primera es llegando allí por tu cuenta, primero en autobús y luego en una lancha y la segunda es contratando un paquete de transporte+hotel+actividades con una agencia. No le recomiendo a nadie que utilice la segunda opción. Es cierto que cuando lees sobre Tortuguero o cuando estás allí, parece que visitar el parque por tu cuenta es imposible, pero se puede hacer, sólo hay que ir a la estación de autobuses del caribe en San José y pedir un billete a Cariari, una vez allí, en la misma estación, podréis comprar el billete de bus+lancha al pueblo de Tortuguero y claro está, nada que ver con los precios que te cobran las agencias por llevarte y meterte en un súper hotel. Creo que el transporte por tu cuenta te sale por unos 15$ y luego en Tortuguero tienes montones de cabinas para dormir por precios sobre los 15$ la habitación doble con baño. Las excursiones las puedes contratar en el pueblo mismo, no tendrás problemas, el desove de tortugas cuesta 10$ y el paseo en canoa por los canales otros 10$, creo recordar, todo esto con precios del año 2002, recordadlo. Nosotros para ir a Tortuguero contactamos con una asociación (www.asomep.com) local de microempresarios turísticos que se dedica a formar a la gente del lugar para que luego sean guías o trabajan en proyectos para preservar la flora y fauna de su lugar de origen y ayudan a los pequeños empresarios que no pueden competir con los grandes. Ellos te pueden ayudar en todo y los precios son los mismos que haciéndolo todo por tu cuenta, a nosotros nos interesaba conocer el trabajo de este tipo de asociaciones locales y por eso contratamos con ellos el transporte y luego ellos nos recomendaron sitios para dormir. Por cierto, dormimos en las Cabinas de Miriam, creo que después de ir nosotros las renovaron, así que estarán bien, al lado del campo de fútbol y de la playa y sobre todo no perderse los camarones que hace Miriam para cenar, ni sus espectaculares desayunos, para chuparse los dedos!
La primera noche en Tortuguero vimos desovar a las tortugas, una de las cosas que más me han impresionado de las que he visto en mi vida, era como estar en un documental del National Geographic, indescriptible, aunque un poco triste ver el agobio al que están sometidas las tortugas por la cantidad de gente que acude a diario a las playas a verlas, eso sí, no podrás ir sin un guía del lugar. Y a la mañana siguiente levantarse muy muy temprano para hacer el paseo de 6 a 9 de la mañana por los canales, podréis ver monos, perezosos, caimanes, garzas, ranas venenosas, vegetación increíble y todo desde una pequeña canoa a remo, también hay quien hace la excursión con lancha a motor, pero nosotros preferimos remar nosotros mismos ayudados por el guía y así luego saborear mucho mejor el desayuno de Miriam. Hora de despedirse del primer destino del país que visitamos y de uno de los que más nos impactó, porque aunque no hay demasiado para ver, lo que ves es para no olvidarlo en la vida y más si es la primera vez que haces un viaje en plan selva y animales.
De Puerto Viejo volvimos a San José ya que es casi imposible cruzar el país de costa a costa sin pasar antes por la capital, las distancias son cortas, pero las carreteras son HORROROSAS, así que preparaos para tardar 3 horas y media en hacer, por ejemplo, 100 km. Una noche en el albergue y a la mañana siguiente de nuevo a coger el bus, pero esta vez para ir hacia el norte, hacia Fortuna, el pueblo base para visitar y observar el Volcán Arenal. Nos alojamos en el hotel Don Bosco, justo al lado de la plaza del pueblo, un muy buen sitio en relación calidad precio, con piscina, jacuzzi, aire acondicionado… por unos 28$ la habitación doble, eso sí, si queréis ver el volcán desde la habitación y más cerca, tendréis que alojaros en algunos de los miles de sitios que hay en la carretera que va del pueblo al volcán. Nosotros conocimos allí a un taxista, si alguien quiere sus datos, creo que guardé su tarjeta, así que pedid y se os dará… y él fue el que nos llevó por la mañana a hacer una excursión por los alrededores del parque, por la tarde a la termas de tabacón, os explico: En Tabacón hay dos termas, unas son las caras y otras las baratas (donde van los ticos), las caras están en el hotel tabacón y son más modernas, en plan piscinas bien puestas con bar y todo ese rollo y desde éstas se puede ver caer la lava mientras te bañas, eso siempre que el cielo esté despejado que es algo que puede suceder cuando vayas y contra eso no hay nada, cosas de la naturaleza, si vas a visitar una iglesia siempre estará ahí, pero si quieres ver un mono o un volcán en activo, la cosa cambia, hay innumerables factores que te pueden fastidiar el plan y en el caso del Arenal lo más típico es que esté nublado y no se vea nada, así que optamos por ir a las termas baratas que son prácticamente iguales aunque algo más al estilo natural, sin tanta piscina, más río pero bien preparado para bañarse con todos los servicios y eso sí, más solos que la una, no había nadie más que nosotros allí, no se ve el volcán, pero la diferencia de precio es muy considerable y si la noche está nublada, creo que es la mejor opción. Al volver de las termas el taxista nos dijo que estaba nublado y que si veía que se despejaba él mismo nos buscaría por el pueblo y nos acercaría por la carretera para que viésemos la lava caer y así lo hizo y en un momento nos buscó, nos encontró y nos llevó hacia el volcán, las nubes se apartaban a ratos, parecía que nos querían hacer rabiar, pero nos permitieron ver algo espectacular, la noche oscura y la lava roja descendiendo por la perfecta ladera del Arenal, junto con el desove, lo más increíble que vimos durante el viaje, parecíamos críos en la orilla de la carretera con los ojos como platos, señalando al monte y lanzando gritos cada vez que veíamos el fuego rojo en medio de la oscuridad, algo realmente alucinante. A la mañana siguiente y después de visitar la catarata de Fortuna, sitio precioso donde darse un bañito y quitarse de encima la humedad de la selva tropical, contratamos con una agencia el traslado a Monteverde. Fue el único traslado que no hicimos en transporte público, porque había un tramo del viaje en el que se tardaban 4 horas para hacer 45 km. y no es ninguna broma, así que optamos por contratar primero un viaje en lancha cruzando el lago Arenal y con unas vistas ya del volcán totalmente despejado espectaculares y luego un minibús que nos llevó por las difíciles carreteras montañosas hasta Santa Elena. Ahí el mismo conductor de minibús y atendiendo a nuestro presupuesto y nuestras necesidades, nos aconsejó alojarnos en el hostal Tucán, muy sencillo, con baño en cada habitación, sin ningún lujo, pero muy barato, creo que fueron unos 15$ por habitación también y en el mismo centro del pueblo. En Monteverde estuvimos muy poquito tiempo, un día escaso y justo nos dio para dar un paseo por los puentes colgantes por encima del bosque lluvioso, una experiencia realmente única pasear por encima del dosel de los gigantescos árboles, eso sí, animales no vimos ninguno, quizás por la tarde no sea la mejor hora. Si tengo que descartar algo de lo que vi en Costa Rica, sin dudarlo descartaría Monteverde, es cierto que la vegetación es exuberante, pura jungla como decían ellos, pero a mi no me impresionó tanto, quizás el hecho de no ver animales le restó algo de interés o quizás pasamos demasiado poco tiempo para empaparnos del lugar, no sé… En cualquier caso la cantidad de vida que se respira en cualquier parte del país hace que ningún destino sea desechable.
De Monteverde emprendimos un largo camino hacia el parque de Manuel Antonio vía Puntarenas donde tuvimos el desagradable incidente de que nos robaron una de las mochilas pequeñas que llevábamos, eso sí, fue un descuido nuestro, lo mismo nos podría haber pasado en Madrid, en Bilbao, en Chicago o en París, sin más problemas que el conseguir contactar con AirFrance para que nos hiciese un duplicado del billete que había en la mochila y todo solucionado, eso sí, la experiencia de ir a poner la denuncia a comisaría fue una experiencia casi almodovariana. Dicen que Manuel Antonio es demasiado turístico y que no merece la pena visitarlo, pero yo no estoy en absoluto de acuerdo. Es cierto que fue el parque donde más turistas encontramos, aunque no estaba masificado porque, como he dicho antes, fuimos en temporada baja, pero yo creo y hablando con otros amantes de los viajes hemos llegado a la misma conclusión, que el lugareño intenta sacarle partido a lo más bonito que tiene, la gente del lugar no es tonta y si sabe que tiene que vivir de eso, siempre va a explotar lo más bonito que tiene, es de lógica y en este caso también se cumple, no sé si es lo más bonito de Costa Rica, tampoco es eso lo importante, lo que sí sé es que es un parque precioso, con las playas más bonitas que he visto en mucho tiempo, nada de playas de arena blanca y agua cristalina, pero unas playa vírgenes, ancladas en bahías naturales dignas de cualquier película de piratas, una cosa realmente preciosa y si a todo esto le añades la vegetación tropical a lo bestia de Costa Rica y la posibilidad de ver muchos animales (más que en ningún otro parque) como monos (cuidado con ellos, son unos ladrones), perezosos, iguanas por la playa, lagartijas jesu cristo de esas que andan sobre el agua a dos patas, tortugas, serpientes, mapaches…y todos muy muy cerca de ti, entonces te das cuenta de que los ticos no son tontos y le han sacado partido y mucho o demasiado (eso también es verdad) a uno de los parajes más bonitos que tienen. El caso es que solemos decir cosas como “recomiéndame sitios bonitos, pero que no sean los típicos”, pues la verdad es que hay sitios muy bonitos que no son destinos turísticos eso es verdad, pero también es verdad que normalmente los destinos turísticos, al menos en su inicio, suelen ser parajes naturales inigualables y teniendo en cuenta que en Costa Rica están sabiendo muy bien cómo mantener el equilibrio entre el turismo y el medio natural, digo bien alto que Manuel Antonio es un sitio que vale la pena y mucho y que cualquiera que fuese a Costa Rica debería visitar, aunque sólo sea por ver las maravillosas puestas de sol del pacífico, eso sí, cuidado con las purrujas (especie de pulgas) cuando se pone el sol, te machacan las piernas a picotazos en las playas, así que espacio para el romanticismo al esconderse el sol, el justo. En Manuel Antonio nos alojamos en el hotel Villabosque, a 100 metros de la playa que hay fuera del parque y a 200 de la entrada al parque, muy bien de precio, creo que fueron 30$ con desayuno incluido, aire acondicionado, piscina y una habitación grande y muy cómoda. Un detalle, es una gozada ver cada tarde a los monos titís pasar por medio de la carretera, muy cerca del hotel, hacia su lugar para dormir, cientos de monos pasando tranquilamente colgados de los cables o de rama en rama, alucinante. Dos días en Manuel Antonio, tranquilo (al menos cuando fuimos) y precioso y nos volvimos a San José para la última noche a base de ron Centenario como despedida a uno de los países más increíbles que hayamos visitado. Yo tengo que reconocer que es un viaje que no volvería a hacer, no me ha enganchado como lo hizo Cuba en su día, por ejemplo, ya he visto todo eso que sólo había visto en documentales y aunque me ha encantado, he descubierto que prefiero un viaje donde el contacto con la gente sea mucho más cercano, donde lo importante sea más la gente y su cultura que la vida salvaje que la rodea, sé que es una cuestión de gustos y nada es ni mejor ni peor, ahora sé que prefiero, pero eso no quiere decir que no esté deseando también visitar el Amazonas, por ejemplo, o un país africano donde disfrutar de su fauna. Costa Rica fue única, nunca habíamos visto tanto animal extraño en nuestro entorno junto, tanta vegetación intentando colonizarlo todo, abriéndose paso como puede, nunca habíamos visto desatarse de esa manera la fuerza de la naturaleza en un volcán en activo, ni habíamos visto el germen de la vida de una tortuga marina en nuestras mismas narices, en definitiva nunca habíamos visto y percibido tanta vida salvaje y fuera de nuestro control a nuestro alrededor y eso, os lo puedo asegurar, es verdaderamente emocionante. PURA VIDA!!!!!!!!!! |