
Sin lugar a dudas, EL MEJOR SITIO DE CUBA. En Baracoa, nos hospedamos en Casa de Edagar, una casa céntrica muy cómoda y sobre todo con una familia de lo más entrañable. Baracoa fue el primer sitio donde desembarcó Colón y hay mucha tradición de café, palomillas y sobre todo CHOCOLATE. Aquà fue donde los Europeos descubrimos el CACAO que comÃas los antiguos moradores de la isla y que trajimos a Europa en forma de chocolate. De echo, aquà está la única fábrica de Chocolate de Cuba que la inauguró el Ché.
Estuvimos en la casa del chocolate muy agradable donde puedes pagar en pesos, chocolate caliente, pan, helado o natillas de chocolate. La gente de Baracoa, genial. Aquà por lo lejos que está de casi todas partes, es el lugar donde menos turistas encontramos, pero vale la pena desplazarse por esa carretera de curvas que une Baracoa con Guantánamo. La carretera llega a Baracoa desde hace pocos años, por lo que sólo se comunicaban con el mundo por mar y han estado un tanto incomunicados, pero la zona de Baracoa, muy probablemente se llene de hoteles en pocos años, por las playas de ensueño que tiene la zona.
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La ciudad es pequeña, pero bastante movida por la mañana, tiene un largo malecón que llega desde el fuerte de la punta hasta el estadio de Baseball (deporte nacional en Cuba). El paseo es amplio y arbolado en algunas zonas, pero mezclarte con la población es lo que todo cobre un encanto especial. En el Centro el parque evidentemente y como no, La Casa de la Trova de Baracoa. No vale en absoluto la pena. HabÃa un grupo tocando y un cubano bailando con una turista belga que habÃa venido con nosotros en el autobús mientras que una docena de chavales cogidos a la reja miraban y bailaban en la calle. Evidentemente nos quedamos fuera, parecÃa haber más ambiente.
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Playa Maguana. Para llegar hay que pasar por “El Toa” uno de los rÃos más famosos de Cuba.Cometimos el error de coger un taxi, hay una guagua que va desde el Centro de Baracoa a la playa a eso de las 10 y vuelve por la tarde a las 5 o asÃ. La playa es preciosa, los cocoteros llegan hasta el agua y hay mucha sombra. La playa es verde y salvaje, simplemente no hay nada más que la cabaña de un Guajiro que estará encantado de venderte unas frutas o prepararte una ensalada. Boca de YumurÃ. También fuimos en taxi y aquà conocimos a la gente más sencilla de Cuba. Es una zona extremadamente pobre, es tan pobre como amables y sencillas son sus gentes. La playa es de arena negra y en la desembocadura del rÃo Yumurà nos llevaron en barca rÃo arriba hasta llegar a “el Cayo”. Una pequeña isla de piedras en medio del rÃo. En la playa conocimos a gente que estaban contentÃsimos de que llegáramos, por lo que nos contaron, parece ser que aquà no llegan muchos turistas. Nos regalaron unas semillas que nos aseguraron que nos traerÃan suerte. RÃo arriba, vimos a gente lavando la ropa en el rÃo con el agua más limpia que haya visto jamás. Apaleaban la ropa contra las piedras y la hervÃan. La desembocadura del rÃo para entre dos altÃsimo riscos que quedan uno a cada lada sin orillas, por lo que no si no quieres mojarte los pies, has de ir en la barca.
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Quedamos a una hora con el Barquero y al rato estaban allà Rafael y el resto que nos habÃan recibido en el “poblado”, habÃan venido nadando. Se bañaron con nosotros y estuvimos toda la mañana contándonos nuestras vidas y alguna anécdota de la zona. Nosotros volvimos en la barca a la vez que ellos nadaban en dirección al mar. Comimos debajo de un árbol un pan que habÃamos llevado y una lata de “choped Crismona” que habÃamos comprado en Baracoa. Nos hicimos con unas latas frescas y lo compartimos con una señora mayor que estaba allà mirando el mar sin hacer nada. Nuestro amigos nos invitaron a una cacao auténtico del que hacen ellos con las semillas del árbol del cacao que está por todas partes. La playa era preciosa. Recomendado 100 % ir hasta Boca de YumurÃ, si podéis llevad regalos a esta zona no llega casi nada y una camiseta o unos bolÃgrafos les ayudará bastante.
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